jueves, 9 de julio de 2009

PALABRAS DE DESPEDIDA.

 

John-Yoko ¿Recuerdas aquel verano juntos? ¿Recuerdas las manchas que el tiempo le hizo a nuestra cama?, por principio de cuentas ¿recuerdas todavía nuestra cama en esa habitación?

¿Se te ha perdido la memoria? ¿Qué jodidos me pasa? ¿Qué jodidos nos pasa?

¿Aún piensas en mi cara sumida entre tus piernas? ¿En tu cuerpo retorciéndose manchando las sábanas?

¿Qué pasa contigo? ¿Estarías dispuesta a dejarme atrás? ¿Fingirás demencia mientras yo me consumo entre esta oscuridad? mientras el tedio se apodera de mis recuerdos, ¿te alejarás sin decir nada?, mientras con las entrañas en una mano y en la otra un vaso de alcohol me quedo silenciado por tu desplante desdeñoso.

¿Esperarás otro amor? ¿Esperarías de nuevo en el paradero donde nos conocimos? ¿Esperarías a alguien que pueda amarte y necesitarte más que yo? ¿Qué hago yo con todas estas ganas? ¿Y nuestro viaje a ninguna parte? ¿Y los mañanas anidados en mi barba?

¿Conoces a alguien a quien le pueda regalar esto que siento? ¿A algún viajero que le interese nuestra historia? O mejor: ¿quieres tu misma tirar al bote de la basura mis deseos? ¿Podrías llevarte el último otoño que mi alma recuerda? Aquel que detuvo el tiempo una mañana lúgubre mientras gritándome te ibas.

¿Quieres seguir lastimando a mis ansias? Podrías dejar por escrito tus razones, así las leería todas las mañanas junto con el diario. Porque ya no importa ahora nada.

Aprovechando ¿te puedes llevar mis discos de Lennon y mis ganas de amar? Puedes tirar de paso mis planes a tu lado. Es más, tira a la basura mi vida entera, solo no tires los recuerdos, puedes llevarte todo lo que pensaba hacer cuando no estuvieras aquí, pero déjame cada beso tibio que regaste por todo mi cuerpo.

Te lo obsequio todo, es el premio por asesinar lo que soy, por decirme machista y preocupado, tómalo como trofeo por estropear mis ideales, o puedes simplemente tomarlo como un adiós indiscreto en una historia sin final.

¿Crees que algo te pueda servir? Ya lo he guardado todo en una caja, ¡revisa!, por ahí esta mi sonrisa cuarteada y un ciento de poemas, una que otra frase perdida de un enamorado empedernido, unas flores sintéticas marchitas, un pedazo del cielo y una aurora boreal, dos reencuentros y una promesa rota.

¿Algún día crees poder necesitarlo? Pienso que tal vez, no son muchas cosas, no quiero que vayas muy cargada para tu partida al mundo de la chingada, al país de las esperanzas rotas, a la vecindad de doña soledad. Antes de deshacerte de todo esto, revísalo, aun hay algo de amor por ti, he guardado casi hasta abajo mis brazos por si tienes frió en el camino, mis manos para que las uses como guantes en invierno, mis labios por si tienes sed en primavera, mi lengua por si tienes hambre y por si acaso ya no tienes agallas, guarde algo de buena vibra y una película pornográfica por si no tienes un amante que te haga el amor.

También puse un poco de lujuria por si te sientes sola alguna tarde y aparece como incubo mi recuerdo entre tus sábanas.

¿Algo te puede servir? Porque a mi ya nada de esto me sirve, si no te sirve nada hay un basurero en la esquina de la calle, el camión de la basura pasa los lunes y es domingo, solo no dejes regados pedazos de mi alma en el camino.

Antes de que te vayas una última pregunta te guardo en esta caja, un último suspiro, mi última sonrisa y una vieja postal, aquella de nuestro viaje sideral a ningún lugar en especial, ¿Recuerdas aquel verano juntos?, no lo creo, pero te guardo unas preguntas para que las resuelvas como crucigrama durante tu viaje.

¿Quedo algo de mi sudor sobre tu espalda? ¿Aún tus huesos quieren ser roídos por el néctar que producía nuestra pasión mientras nos hacíamos el amor?

Podría servirte algún recuerdo si ya no encuentras regreso, porque ya no lo hay, yo también me retiro, agarro mis únicas pertenencias guardadas en una maleta que me ha visto en muchos viajes ¿A dónde? ¿A caso te importa? Creo que ni a mí me importa, porque el pasado me hiere, cada prenda guardada en esta maleta, tus últimos suspiros en nuestra última noche, un par de gemidos, una lágrima guardada y oculta entre mis palabras..

Podría completar este adiós maldiciendo y mentando la madre al tiempo, podría terminar diciendo en que me fui solo y a la chingada, no hablar nada de ti, negar nuestros lugares y hacer un hueco en el tiempo, así con indiferencia con tu partida y la mía, sólo te pediría que no interpretes absurdamente mi silencio, que por si fuera poco eso no existe, ¡ah! y un último consejo: ya no mezcles al amor y lo cósmico que ninguno existe, ambos son quimera inexistente, sueño que se pierde como agua que cae en  una coladera.

¿Recuerdas cuando nos conocimos? ¿Aún tiene tu memoria presentes tus promesas?, ¿En verdad creías todo eso que me decías? Eso ya no importa ahora, puedes largarte con mis ganas y con todas estas preguntas absurdas que se hacen en una despedida. Así como yo me voy con las mismas dudas, con una caja igual de repleta que la tuya, con las mismas promesas y con la misma desesperación que siento de tirar todas mis esperanzas al viento.

COCHIS…

1 comentario: